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Mostrando entradas de 2009

Nada más...

¿Qué sentir... cuando crees que no te queda nada?
Sinceramente, no lo sé. Sólo puedes tener la vana esperanza de recuperar lo perdido.

¿Qué es la perfección?

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A menudo nos hacemos ésta pregunta, para la que la mayoría damos respuestas fáciles y vagas: "Una persona perfecta sería un ser autosuficiente, amable, hermoso, agradable, tierno, inteligente, divertido, una criatura fresca y lozana de la que nunca te aburrirías".
Ésto no podría ser más falso. La perfección es aburrida. Incluso los propios seres perfectos se aburren de sí mismos, y eso les hace convertirse en imperfectos.
Porque existen, aunque no nos lo creamos, esa casta de criaturas viven entre nosotros, la mayoría disimulando y ocultando sus dotes ideales y divinas, a menudo fingiendo y creando defectos que no tienen, para parecer humanos a nuestros ojos. Pero no os lo creáis, amigos míos. Es sólo una fachada. La perfección no es un don, no es un regalo: Es una maldición. Y tiene un lado malo, un oscuro lado oculto. Así que cuidado...

Extrañando el frío...

«Tengo miedo. Siempre lo he tenido. Creía que podría sobrevivir a la vida, pero es difícil. Nada tiene que ver con la muerte, ni con el invierno. El calor sofocante trae consigo más muerte que vida, y no logro entender, que diferencia hay entre mi estación y ésta. No logro aprender nada nuevo, nada que responda mis dudas al respecto».

Un nuevo despertar

«Hoy comienzo una nueva aventura. Una posibilidad entre un millón de ellas. Un brote fresco emergiendo de entre los hielos que componen mi reino. Puede que el frío se haya terminado. El invierno ya ha volado con sus rápidas alas, y la primavera es sólo un tránsito. La vida ya ha echado raíces en mis territorios, y la verdad es que me siento afortunado. Las paredes que protegen mi gélido corazón se están resquebrajando al mismo tiempo que mis hielos, por la acción de un dulce y sofocante calor, que cual soplete funde cualquier vestigio de frío.

Me siento... rejuvenecer. Quizá ésto sea mi nuevo reto. He dominado el frío y la muerte y he sobrevivido. Ahora la vida es mi obstáculo. Lo superaré y así seré un rey completo
».

Resquebrajado

¿De qué sirve construirse una coraza si cuando te asestan el primer golpe, ésta se desploma como un castillo de naipes, dejándote desnudo ante el mundo, ante su constante martirio?
¿Para que molestarse en protegerse a uno mismo, si cuando de veras te importa alguien, eres incapaz de reaccionar como se supone que deberías, ocasionándole así más daño que el que tú mismo eres incapaz de imaginar?
Y tú sufres igualmente: nadie gana, todos pierden.
Y tú te resquebrajas por que no te queda nada más. Nada a lo que aferrarte, nadie hacia quién huir. Estás sólo, ya lo sabes.
Ahora la pregunta es: ¿Cómo llenarás éste vacío que te oprime el estómago y te amarga el alma?
Sólo te queda una vana y tenue llama de esperanza, cada vez más exigüe:
Empieza desde cero.

¿Pasar a la historia?

Decaigo, cada vez más y más, arrastrado por un argumento caótico que no comprendo, y que me envuelve por completo hasta coartar absolutamente mi libertad de pensar y de actuar. Se acabó la "dolce vita". Se acabó ser el dulce y bueno del libro, he sido relegado como protagonista para ocupar el espacio de un extra más confundido entre los tenues hilos que entretejen la historia.
Me siento impotente, como un inerme espectador. Soy testigo de como mi relato se termina y no puedo hacer nada para cambiar el final.
¿Para qué existo ahora?Me pregunto en silencio, inundado por la ira. ¿Para qué me han creado si luego voy a caer en el olvido?
Tan sólo soy una marioneta, inerte, sostenida por los hilos que mueve a su antojo un caprichoso titiritero. Se supone que soy su creación, su obra maestra, y si es así...¿Por qué soy capaz de pensar por mí mismo? ¿O en realidad es él quien pone estos pensamientos en mi cabeza?
De ser así, aún es más cruel de lo que yo creía.
Para tratarme de éste mo…

Infancia

Sueño. Pienso. Concibo. Creo.

Cada segundo transcurre como un granito de arena que se desliza entre mis dedos,mientras trato de cogerlo incapaz de hacerlo. Intento despejar mi mente pero no puedo. El tiempo pasa, y yo cada día estoy más lejos de lo que deseo, de lo que me habría gustado conseguir. Lo siento, lo quiero, pero ahora tengo la certeza de que nunca lo lograré. Añoro la época de castillos de ilusiones, y magia de ensueño, una era de imaginación desbordante plagando mi vida, llenando cada oscuro recoveco que pudiera quedar en mi alma. Aunque en esos momentos, pocos había. Ahora estoy aquí, rememorando mi infancia, extrañando recuerdos y momentos que fluyen como estrellas fugaces por mi mente, tan rápidos que apenas soy capaz de captarlos.

The Rose of Battle

Rosa de todas las rosas, ¡la rosa del mundo!
Llegaste donde se arrojan las mareas turbias
contra los muelles del dolor, y oíste sonar
la campana que nos llama; dulce y lejana.
La belleza entristecida por su eternidad
te hizo nuestra y de la túrbida cana mar.
Nuestras grandes naves esperan arriando velas,
pues Dios las insta a compartir igual estrella;
y cuando al fin, derrotadas en sus batallas,
se hundan bajo las mismas estelas blancas,
dejaremos de escuchar el débil lamento
de nuestro tiste corazón, vivo si no muerto.

W.B. Yeats

¿Qué eres?

Quizás una sombra diluida en el viento. Quizás un corazón que apenas palpita con un imperceptible latido. Quizás una sensación de traición. Quizás un niño que juega a ser adulto. Quizás un adulto que juega a ser niño. Quizás un adolescente que desea comprenderse a sí mismo. Quizás el dolor de saberse abandonado, de sentirse solo y perdido entre la multitud. Quizás un pobre loco que no sabe cómo seguir viviendo.

Yo no lo sé. ¿Y tú?

El precio de la Armadura

Miras a tu alrededor. Aquellas personas a las que considerabas amigas, cada vez están más lejos, y tú más solo. Soportas la amargura y la tristeza que te hacen sentir, la furia, la rabia, la impotencia de no poder hacer nada para solucionarlo. Y te guardas las lágrimas mientras cuando estás con ell@s, te deshaces en sonrisas tan esplendorosas que difícilmente podrían interpretar. Así, crees que los mantienes a salvo, que no les harás daño alguno, y mientras tu te vas resquebrajando lentamente, como un pedazo de hielo frío, incapaz de compartir con los demás tus verdaderos sentimientos. “¿Cómo lo voy a solucionar si ellos no saben como me siento?” Te preguntas una y otra vez, autoinculpándote porque las personas a las que quieres están cada vez más lejos. Y sin embargo, no das el primer paso. Eres incapaz de hacerlo, tu naturaleza lo rechaza. Y no obstante desearías poder decírselo, anhelas ser como ell@s y proclamar en alto lo que quieres y lo que temes, sin tener que preocuparte por …