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Momentos de silencio

Es cerrando los ojos a la realidad cuando siento una paz interior que nadie más puede entender. Sentir cómo el mundo se apaga, como el viento sopla mientras la soledad y el silencio me envuelven como el cálido abrazo de una madre. Son los momentos así los que me hacen sentir que existo, que soy real: que importo.
Todos buscamos un atajo que nos permita alcanzar nuestros sueños de forma rápida...

¿Por qué?

Cuando dudas de todo y de todos; Cuando nada de lo que tienes te parece suficiente; Cuando todo lo que crees se deshace como un castillo de arena; Cuando estás sólo y no recuerdas el por qué... Hazte estas preguntas:  ¿Por qué sigues así?  ¿Por qué temes avanzar y necesitas tanto estar parado? ***
Hoy he empezado a pintar un cuadro. Al principio, no sabía exactamente qué estaba haciendo, pero conforme entremezclaba los colores en la paleta, mis pensamientos se diluían, y mi mente cada vez estaba más despejada. Las líneas y trazos del lápiz perdían opacidad, mientras que los tonos del óleo cobraban más fuerza sobre la superficie del lienzo.
Quiero correr, sólo por el placer de hacerlo. Para ver hasta dónde puedo llegar antes de tener que detenerme.

Y con éste, van diecinueve...

Aquí estoy, un año más. Y con éste ya van diecinueve. Diecinueve años poblados de todo tipo de experiencias: unas buenas, otras no tanto; unas felices, otras tristes...y un laaargo etcétera.


Aun a pesar de que debería estar estudiando para mi examen de mañana -el último antes de las vacaciones- no podía dejar que pasara mi cumpleaños sin haber publicado ninguna entrada nueva en mi blog. Y es que este año ha sido nuevo para mí; en muchos sentidos. Ha sido un año de cambios, de yuxtaposiciones; de nuevos planteamientos y de formas de ver la realidad que hasta ahora no había tenido en cuenta. Siento que me he liberado de una densa venda que me cubría los ojos, y me impedía ver el mundo como es en realidad.


He empezado la universidad; he empezado a vislumbrar parte de mis objetivos vitales; he conocido a mucha gente nueva y maravillosa, y he afianzado mi amistad con aquellos a los que más conozco, que mejor me conocen y que, a pesar de mis errores, aún continúan allí, aguantándome y siend…

Afortunado

Aquí, aun a pesar de tener mañana el primer examen, estoy tranquilo. Nada me puede perturbar en estos momentos de extrema dicha y felicidad, en los que me siento la persona con más suerte del mundo; y me siento agradecido a todos aquellos que me han apoyado a lo largo de mi vida. A mi madre; a mi mejor amiga; a mis compañeros de clase... todas estas maravillosas personas han aportado algo a mi existencia, y ahora forman parte de mí. Doy gracias en general, al Universo por poner todas estas fantásticas experiencias en mi camino y permitirme vivirlas con intensidad; y le doy gracias también por los futuros éxitos, las futuras oportunidades que me depara y que me ofrecerá.


Y aunque os estéis preguntando la razón de esta repentina ola de optimismo y felicidad, no puedo daros una explicación concluyente: no la sé ni yo. Hoy me he despertado con el pie derecho, me siento muy alegre; quién sabe.


Únicamente puedo decir con seguridad que estoy viendo las cosas desde un prisma diferente, y por el…

Sin ideas

Siento ese crac en las articulaciones, ese picor en nuca y espalda, ese escozor en mis ojos, rojos y agotados, mientras percibo como la cabeza me da vueltas, mis sienes martillean y noto los latidos de mi corazón oprimirme la garganta. Es esa sensación de cansancio generalizado, agarrotamiento, tan propia de los estudiantes en la semana previa a los exámenes finales. Mis dedos, acalambrados, revolotean difícilmente sobre el teclado; apenas puedo estirar bien el cuello y la columna, curvada ligeramente en la graciosa postura de tortuga tan familiar después de pasar más de ocho horas sin parar haciendo cosas frente al ordenador.
En momentos como este, me siento idiotizado. Como si un enorme aspirador me estuviera succionando todos los pensamientos; todo aquello que me hace diferente de un ser vegetal. Es precisamente esa sensación de succión generalizada, la que me hace preguntarme si no será el ordenador la causa de que me encuentre sin inspiración, apagado como una vela; carente de cua…

Una mentira nunca vive hasta hacerse vieja

¿Por qué a la gente le aterra tanto ver y decir la verdad?
¿Por qué cada vez que oímos la palabra «mentira», a muchos de nosotros nos tiembla la nuez?
¿O entrecerramos los ojos, respiramos agitados o, simplemente, desviamos la mirada, tratando de mantener la compostura?

Nuestras pupilas se dilatan, nuestra voz se aflauta, sentimos deseos de mordernos la lengua para no hablar.
Eso para algunos. Para otros, en cambio, es más natural. Mentir les resulta tan fácil como respirar. Pero no siempre todo es tal y como lo pintan. Siempre hay varios tonos de gris.
Cuando eres un buen mentiroso, tú lo sabes, los demás no. Te sientes orgulloso, aunque te reconcome al principio, muy pronto la conciencia deja de darte la tabarra.
Total…por una mentirijilla más.
Pero no acaba ahí. Esa mentirijilla, te arrastra a otra mentirijilla y esta a otra, y esta a otra y esta a otra… y así sucesivamente. Pronto no estáis solo tú y tu inocente mentirijilla, porque tienes tejida en torno a ti una compleja y dens…

Para: El que no habla

Nunca te ha gustado contar más de lo que dices. Siempre has preferido cerrar el pico, hacerte a un lado y evitar la sinceridad para que los otros no entiendan lo que piensas.
Tu forma de pensar es pragmática, calculadora y fría; nunca dejas nada fuera de planificación, al igual que nunca haces nada que no te reporte beneficio.Y siempre mides tus pasos antes de correr el riesgo de equivocarte.Me gustaría ayudarte, pero tengo las manos atadas hasta que te decidas a abrir tu mente.
Un saludo P.

Para: El que se queja

¿Y qué si te sientes solo?
¿Y qué si lo que te rodea nunca parece ser suficiente para tus expectativas?
¿Y qué si te gustaría que toda tu vida fuese diferente?
Desde esa perspectiva, pedimos y pedimos sin parar pero el mundo nunca nos da bastante.
Alégrate de ser quien eres, alégrate de sus silencios, confórmate con las palabras amables que te dan y no exijas más de las que te corresponden.
El ego humano nunca deja de sorprenderme. Aunque hace ya tiempo que dejé de plantearme alternativas.

Un saludo
P.

En blanco y negro

Siempre he sido de los que ven el mundo en blanco y negro. No percibo otros colores. Mi retina únicamente capta esa dualidad, que crece en todo mi ser como una enredadera; toda la alegría y la tristeza juntas en una. Cuando me embarga la felicidad transmito a mi alrededor un aura de bienestar. No obstante, si me siento mal, me hundo en el pozo más profundo y arrastro conmigo a cuantos me rodean.
No es culpa mía; mi vida siempre ha estado marcada por dicotomías: todo es blanco o negro, bueno o malo, perfecto o imperfecto; un éxito o un fracaso. Para mí no existe el término medio. No hay tonos grises.
Pero ahora, algo ha cambiado: Empiezo a ver el arcoíris.

Y rozar el infinito con la mano abierta

Se despliega tu destino como una enrevesada telaraña; con miles de finos hilos trenzando un pasado inolvidable, un presente angustioso y un futuro incierto que tu mente no alcanza a imaginar.
Eres tú. Y guardas un secreto. No puedes compartirlo y lo sabes. Es complejo, hace de tu mundo un lugar complejo. El conocimiento en ocasiones es muy complicado. Hay veces que es mejor vivir en la ignorancia. * * *

Un trato es un trato

Ves bajo tu cuerpo un lecho de rosas trenzado con espinas. Yaces sobre él, a merced de la voluntad ajena. Quieres gritar, llorar, escapar del dolor y del sufrimiento, mientras sientes como se rasga tu carne y se derrama tu sangre.
Desafortunadamente, no tienes escapatoria.
Por todo en la vida hay que pagar un precio y, en ocasiones, este es más alto de lo que al principio habías supuesto.
Deberías haber hecho caso de aquel primer instinto, aquel susurro en tu oído que decía: «aléjate. Aléjate antes de que salgas herido». Pero es tarde, demasiado tarde para arrepentirse.
Mejor aparta la mirada, aprieta los dientes para ahorrarte los gritos y prepárate para lo que viene, porque lamentarte del pasado no te va a salvar; ni ahora, ni nunca.
Un trato es un trato, aunque las cosas no salgan como esperabas. Y perder tiene consecuencias.
Créeme, lo sé bien.

Sin nada más por ver

Desesperación: esa angustia prolongada; ese nudo en estómago y garganta que crece por segundos, anegándote los ojos de lágrimas amargas y los pulmones de gemidos lastimeros. Frustración: quizá un ligero fruncimiento de labios; una mirada rebosante de despecho y desprecio; un retorcimiento de manos involuntario y unas cuantas palabras malsonantes para los desdichados oídos que se detengan a escucharlas. … Para algunos, sólo eres otra cara. Otro rostro que pasa por su lado deprisa, veloz; sin ser percibido. Pero aquellos que te ven… no se olvidan de ti. Se acuerdan de tu mirada vacía; de la confusión y perplejidad en las que te sume la tristeza; de esas lágrimas advenedizas que temes derramar y de esa faz rota por el dolor, la ansiedad, y…el miedo. Miedo a alejarte y a acercarte demasiado; miedo a no arriesgar nada y a perderlo todo. Cuando todo te falla y no sabes cómo continuar, sólo cabe considerar una posibilidad. Y sabes muy bien cuál es.
Lo curioso del cotilleo es que la víctima siempre es la última en enterarse.

Como quien no quiere la cosa, apareciste tú

¿Sabes de esa persona que siempre está ahí cuando la necesitas? ¿Esa persona que nunca te falla, que permanece a tu lado en la oscuridad, cuando no hay más que sombras poblando el horizonte?
¿Esa persona que siempre, siempre, sabe qué decir y cómo decirlo? ¿La que te conoce tan bien que sabe lo que necesitas oír en cada momento, y que sabe hacer que sus palabras sean un bálsamo en tus oídos?
Si tienes cerca a una persona así, eres increíblemente afortunado. Una amistad verdadera es difícil de alcanzar, y mucho menos cuando tú mismo te cierras al mundo y rehúsas rozarlo con tus dedos.
Sin esa persona, mi vida habría resultado solitaria, deprimente, infernal; un abismo de negra angustia e incertidumbre eterna, de incomprensión en un mundo demasiado grande y demasiado ruidoso. Me odiaría a mí mismo si perdiera ese vínculo, pues sin él, toda mi existencia carecería de sentido. Doy gracias todos los días porque aparecieras en mi vida.
Con todo esto, sólo aspiro a decir una cosa: Eres la person…

Alumbramiento

Articulo una idea en mi mente. Poco a poco toma forma a partir de la nada.
Surgen otras asociadas, formando un complejo esquema que parece seguir un orden casi matemático.
Por un momento dudo. Se acumulan las demás junto a la principal y van trenzándose una tras otra formando una firme cadena que empieza a tomar consistencia.
Ya no se trata solamente de un conjunto de ideas deslavazadas y desestructuradas. Ahora es algo más: un firme pedacito de realidad que ocupa un espacio y posee vida propia.
Me siento un padre.
Acabo de crear una historia.

¿Quieres saber un secreto?

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« ¿Quieres saber un secreto? ¿Un secreto maravilloso, increíble, que puede alterar completamente lo que crees conocer y vivir? ¿Un secreto tan poderoso que de difundirse, derribaría los cimientos de nuestra civilización? ¿Un secreto tan maravilloso como letal? ¿Un secreto por el que todo el mundo estaría dispuesto a matar? Y… ¿qué harías si fueses poseedor de ese secreto? ¿Cómo huirías de algo que está alojado dentro de ti? Me gustaría conocer la respuesta a esa pregunta, porque eso es lo que me pasa a mí. Tengo un secreto: un secreto que ha echado raíces, un secreto que se propaga como un cáncer, un secreto que late en mi interior y cuya ponzoña impregna todos los rincones de mi cuerpo…»