
Hoy contemplaba a Apolo, mi gato, que estaba sentado sobre el alféizar de la ventana, con los ojos fijos en el mundo exterior. Parecía tranquilo, sin preocupaciones, pero así y todo suspiraba por descubrir más del mundo. Y es que, aunque sé que desea irse y explorar el exterior, también sé que teme salir a lo desconocido pues mi casa es lo único que conoce.
Entiendo a Apolo porque también yo me he sentido así. Atrapado, enjaulado, con deseos de escapar y volar muy lejos; pero con demasiado miedo a hacerlo.
Entiendo perfectamente a Apolo...haber cuando me lo presentas!!!
ResponderSuprimirUn beso Pableras :)
Incluso un gato puede comerse el mundo!!!
ResponderSuprimir