Entradas

Mostrando entradas de agosto, 2012

De planetas, estrellas y agujeros negros

Me encanta admirar el firmamento. Cuando miro hacia arriba, pienso: «no hay duda de que imitamos el orden del universo». Porque al igual que hay planetas, estrellas y agujeros negros desperdigados por el universo; aquí en la Tierra también los hay. Aunque la clasificación es más complicada.
Hay personas que impresionan y personas que deslumbran. 
Las personas que impresionan tienen físicos increíbles, rostros de ensueño que te prometen el mundo y una sonrisa de cuento de hadas incomparable. Pero, por dentro, muchos sólo son planetas o espejos: rostros atractivos, pero vacíos de luz y de contenido, ya que sólo reflejan lo de fuera sin aportar nada propio.  Las personas que deslumbran pueden ser bellas o pueden no serlo; independientemente del aspecto físico, hay en ellos una luz que brilla como la de las estrellas. Un resplandor, una pureza y bondad tan mágica como hermosa, que no se puede obtener con ninguna operación de cirugía estética ni con ningún régimen o dieta. Es una luz con la q…

Siempre que pueda crear

El mundo es un lugar maravilloso, siempre que pueda crear.  Doy gracias a diario por ser capaz de imaginar, por no tener problemas para concentrarme en lo que deseo construir y hacerlo. Por vivir aventuras fuera de esta realidad, en ocasiones, monótona y aburrida.  Porque la inspiración, esa amante veleidosa, viene sólo cuando a ella le parece y no puedo hacer nada para dominarla. Afortunadamente, mi musa, ese ente mágico y sonriente, nunca me abandona, aunque sus soplos lleguen siempre en los momentos más inesperados. Porque para crear se necesitan dos partes de trabajo y una chispa de ingenio; porque de tanto pensar, he acabado acumulando un gran montón de sueños, energía e historias inacabadas que ahora pugnan por salir a la superficie y encender el mundo con su luz, como pequeñas estrellas fugaces. Y todo esto ha provocado que ahora mi corazón esté donde debería estar mi cabeza; que mis sentimientos impregnen cada cosa que hago y que soñar despierto me resulte tan sencillo como respir…

Con una venda en los ojos

«Ciega. Así es cómo estás. Ves solamente lo que él quiere que veas. Te ha estado corrompiendo la mente con palabras dulces y empalagosas que han hecho que te aísles de todo y de todos: todo para tenerte en exclusiva para él.  Es tu dueño y no lo sabes. Tienes una ilusión de independencia que no existe. Le perteneces, eres su títere; te mueve de un lado a otro como el viento mueve las hojas en otoño. Tú, sumisa y dócil, realizas sus deseos sin darte cuenta siquiera. Crees que es él quién te obedece, sin percatarte de sus pequeñas e imperceptibles manipulaciones; él te desplaza como a un peón haciéndote pensar que sus sugerencias han sido ideas tuyas.  Porque le ves como a un dios inalcanzable, para ti no hay nadie tan especial como él. Al compararlo con otros, no le ves ningún defecto: es un ser perfecto, materializado en tu vida para llenarte de gozo y felicidad. No entiendes cómo una criatura tan irreal puede estar contigo, eso hace que te desvivas para complacer sus caprichos y así no…

En lugares equivocados

¿Nunca os habéis cuestionado por qué perdemos tanto tiempo buscando en los lugares equivocados? Tantas horas a la caza de algo que no sabemos cómo encontrar. Indagando en sitios donde sabemos que no tendremos éxito, con las motivaciones erróneas como guías en nuestro camino. Todo porque nos negamos a ver lo evidente, lo cotidiano. Todo porque rehusamos meternos en la cabeza que lo que buscamos está, la mayoría de veces, frente a nuestros ojos.

Caer y volar

Para subir, hay que bajar. Lo mismo que para volar hay que caer, una y otra vez, hasta que aprendes a hacerlo bien.  No puedes esperar siempre que las cosas te salgan bien a la primera: la perseverancia y el trabajo duro son los dos motores que harán posible tu ascenso a las maravillas que se ocultan en el firmamento.  Si te caes, lánzate de nuevo desde el acantilado sin dudas, sin miedo: mójate si es lo que necesitas pero nunca te rindas. Porque si te rindes, lo pierdes todo.  Y un pequeño fracaso de cuando en cuando es una fortaleza para el carácter.
No satanices tu miedo y hazle frente, aceptándolo como parte de ti. Sólo así te alzarás de tus cenizas y catarás la libertad: en el momento que entiendas esta verdad.

Alguien necesita una dosis de realidad

Es absurdo. Es absurdo construir castillos en el aire, presumir de cosas que no tienes y que difícilmente podrás conseguir; absurdo pensar que lo sabes todo sobre todo y que los demás se equivocan por no ver las cosas desde el mismo prisma que tú. Me saca de quicio que hagas todas esas cosas porque a la hora de invertir el esfuerzo para lograr esos objetivos eres incapaz de aplicarte: te pones tú mismo las trabas, una y otra vez. Luego te preguntas por qué no apoyo las decisiones que tomas. No las apoyo porque no me parecen las correctas, porque tanto tú como yo sabemos que estás haciendo algo que no debes y que lo único que vas a conseguir es echar a perder todas las buenas oportunidades que sí te va a ofrecer la vida.  Porque confiar en la suerte y no en el trabajo es un error.  Porque la rueda de la fortuna es caprichosa, y las alegrías de hoy se pueden tornar desgracias mañana.  Porque sé que vales más de lo que te piensas y puedes conseguir lo que te propongas, pero para eso tienes q…

El canto de una voz pasada y, tal vez, futura

Bueno, hoy voy a publicar algo diferente. Se trata de un texto que me ha enviado esta mañana una amiga mía, un texto escrito por ella sobre una situación que conoce y que le importa. Cuando lo he leído, me ha llamado mucho la atención y he decidido subirlo. No he cambiado nada para no alterar la esencia de mi amiga, presente en cada palabra. Espero que lo disfrutéis tanto como yo:

Cuando oyes el canto de una voz pasada que te recuerda cada día, a cada hora, en cada instante su amor por ti; sin tú darte cuenta de que eres presa de su afán por conseguir todo aquello que su mente añora por no haber tenido jamás: el poder, el poder de manejar a una persona como si fuera una marioneta que ni siente ni padece; que solo responde a los golpes que le hacen moverse de un lado al otro con cierta armonía.  Hasta que un día despierta y se da cuenta de que eso  no es vida, de que quiere escapar; pero es tarde y lo sabe, está tan escondida en la oscuridad que no ve la puerta. Su corazón le dice sal y …

Farsa

Realizas ordenadamente todos y cada uno de los monótonos rituales que se repiten cada mañana.  Te levantas por la mañana, bien temprano, antes incluso de que el sol haya empezado a despuntar en el horizonte. Te lavas la cara un par de veces para despejarte; acto seguido te preparas un buen desayuno para afrontar bien el día. A continuación, una vez vestido, te afeitas, te peinas y te cepillas los dientes; todo para tener buen aspecto. Para parecer una persona normal y corriente.  Todos los días, uno tras otro, lo mismo. Una enorme farsa. Una burda y estúpida pantomima para verte encajar como uno más. Y encima, no lo consigues.

Como una veleta

Giras y giras sin parar, como una veleta. Al capricho de otros, los vientos, te mueves de un sentido al otro sin descanso. Siempre sometido, siempre traicionado; sin nunca conseguir lo que quieres, lo que necesitas. Siempre esperando que sean los otros los que te muevan.  «Y... ¿por qué?»Te preguntas. Porque no sabes otra forma de vivir.  Porque siempre has esperado a que sean los demás los que tomen las decisiones por ti. Porque nunca te has planteado alternativas y rehúsas considerar siquiera ponerte de huelga y decir... ¡Hasta aquí! ¡Esto es el colmo!

Mar de incertidumbre

Mirar el océano es fascinante. Casi tanto como otear al futuro, temiendo lo desconocido.  Sabes que sea lo que sea lo que te depara tu sino, podrás afrontarlo sin mucho esfuerzo. Todo es una cuestión de fe y confianza. Ahora confías en ti mismo lo suficiente para saber que puedes hacer cuanto te propongas.  Aunque todo lo que veas ante ti sea un mar de incertidumbre.

Las pequeñas cosas

Levantarse de madrugada y observar cómo amanece desde la ventana. Desayunar crepes notando como el azúcar se deshace en la punta de la lengua.
Jugar con una mascota cuya mirada brilla con intensidad. Pintar un cuadro y armonizar tonos, expresando sentimientos escondidos en lo más profundo del alma humana. Escribir una historia, elaborar personajes y tramas con las millones de posibilidades que pueden tener lugar.
Ver una película con una persona de la que se está distanciado y disfrutar cada momento con su agradable compañía.
Pasear por la calle en esos breves instantes entre el atardecer y la noche cerrada; ser una sombra más en ese mundo de penumbra y deleitarse con la brisa vespertina.
Cenar en familia, tratando de olvidar las disputas y rencillas con el resto de miembros;  distraerse en una relajada conversación sin importancia.
Acostarse por la noche con una sonrisa en los labios y soñar con vuelos a la luz de la luna con destino a lugares exóticos: vírgenes paraísos aún por descubrir.
..…

La doncella de Orleáns

Imagen
Anoche soñé con Juana de Arco. No termino de entender lo que llevó a mi subconsciente a fantasear con tal personaje, ya que no había leído nada sobre ella ni había pensado en ella desde hace muchísimo tiempo. Pero  así fue. Ahora, antes de que la luz del amanecer nuble mi mente y haga esfumarse los últimos vestigios de mi fantasía, tomo buena nota de ella para conservar lo que me ha dejado la patrona de Francia. Soñé que era un soldado más, presente en las batallas libradas por el destino de Francia; con Juana a la cabeza del ejército, sirviendo como emblema de la pureza y la libertad. No recuerdo todos los detalles de las mismas, sólo que fueron muy encarnizadas y los pocos que quedamos en pie nos vimos pronto rodeados de un ambiente desolador, sin más compañía que el tono escarlata de los charcos de sangre derramada y los carroñeros volando en círculos alrededor del cúmulo de cuerpos masacrados.  De pronto, ya no estaba allí. Me encontraba atado al centro de una hoguera, en la plaza de R…

Entre gente tóxica

¿Alguna vez os habéis sentido rodeados por gente que, sin motivo alguno, disfruta haciendo daño a los demás?  Personas que envenenan el ambiente con palabras crueles, perversas; que ponen el dedo en la llaga para después fingir que no pasa nada y que son las más dulces del mundo.  Personas que no pueden o no quieren cambiar su forma de ser; que prefieren vivir en un mundo de apariencias, de sonrisas postizas de frente mientras que por la espalda te convierten en estiércol.  Personas que saben lo que quieren: que van a por ello, independientemente de lo que suponga para los demás; que no dudan en aprovechar la más leve oportunidad para satisfacer su insaciable apetito. Yo veo a diario a varios personajes así.  Y resulta sumamente duro vivir entre tanta gente tóxica.

El espejo no miente

Te despiertas un día, tras un largo y vívido sueño que te ha tenido toda la noche en vilo. Al levantarte de la cama, cierras los ojos de nuevo y tratas de vislumbrar los últimos destellos de tan gloriosa fantasía; ahora difuminándose en el abismo de tu inconsciente. Respiras profundamente, tratando de retenerlos en tu mente. Los mezclas con tus recuerdos para que permanezcan a salvo, guarecidos entre ellos. Sales de tu habitación ligeramente mareado y, al entrar en el baño, lo primero que haces es mirarte fijamente al espejo. Tu imagen difusa y ojerosa te devuelve la mirada: una mirada cansada y rota que te atraviesa con su agudo filo hasta hacerte temblar nuevamente. Por un momento, piensas en el sueño: la fantástica e increíble vida que llevabas entre los brazos de Morfeo. Una vida normal, sin complicaciones; tenías todo cuanto deseabas en el momento en que lo deseabas. Ahora, al observar tu reflejo, contemplas frustrado la realidad. Sabes lo que hay y te tienes que aguantar. Los sueños so…