Entradas

Mostrando entradas de septiembre, 2012

Con uñas y dientes

Cuando te sientes amenazado, cuando alguien hace daño a personas que te importan, reaccionas instintivamente. Tu adrenalina toma el control y tú te repliegas a lo más profundo, mientras ese animal que subyace bajo la superficie crece y se hace más fuerte.  Él es el sistema de defensa, esa oscuridad interior que toma forma de bestia: una bestia dispuesta a defender lo suyo con uñas y dientes.  Y pobre del imbécil que se atreva a interponerse.

En shock

Descubres algo que te llena de confusión. Un secreto, algo que pretendían esconder y que te hace sentir náuseas, un estremecimiento que trepa por tu columna y que llega hasta tu cabeza, donde se agolpan las preguntas y la sensación de incertidumbre. 
Ignoras qué hacer, cómo actuar, qué decir. Te sientes mal por los que están rotos, notas como algo dentro de ti se resquebraja: las grietas se alargan y tú te despedazas.

Sucios y pequeños secretos

Sigo sin comprender cómo la gente soporta tanto tiempo la carga de unos secretos tan repulsivos. Cómo pueden dormir por las noches sabiendo lo que han hecho, lo que han dicho...siendo conscientes de las cosas tan viles que han llevado a cabo. No me extraña, sin embargo, que se obsesionen con proteger esos sucios y pequeños secretos que, de salir a la luz, podrían arruinarles la vida y costárselo todo.

Inteligencia emocional

Eres incapaz de controlarte. La mente fría y puramente racional que demuestras para tantas otras cosas, se funde cuando hay alguien padeciendo a tu alrededor. Tienes una sensibilidad excepcional, una empatía extrema que hace que te duela el sufrimiento de otros como si fuera el tuyo propio. Eso es una ventaja en ocasiones; la mayoría de veces, es una gran desventaja. Otros se pueden aprovechar de ti: te manipulan, te llevan por donde quieren y hacen que te cuestiones tu brújula moral.  ¿Cómo estás seguro de que haces lo correcto?  ¿Por qué permites que los otros se aprovechen de ti? No lo consientas más. Despierta. No te dejas engañar, no vuelvas a caer en las trampas que te ponen a los pies. Eres más listo que todo eso. No te arrastres. No pongas en duda tu bondad ni tus acciones. Sabes que has tomado la mejor decisión cuando no has tenido demasiada elección. No has herido a nadie. Nadie tiene derecho a hacerte sentir mal y a destruir tu interior para sacarte lo que quiera. Vales más qu…

Conocer a alguien nuevo

«El calor de una sonrisa, el estremecimiento que provoca un breve pero intenso intercambio de miradas. La fuerza que transmiten un par de comentarios sin importancia, unas frases que rompen el hielo y abren la puerta a un sinfín de posibilidades. La relación empieza a asentarse, ignoras de que hablar pero no importa porque la otra persona rellena los espacios con su encanto y desparpajo. La conversación toma un giro inteligente y se desarrolla fluida y agradable. Sin tensiones, sin dobles sentidos traicioneros, sin veneno y sin sarcasmos crueles. No te sientes nada incómodo: eres libre, puedes ser tú mismo porque te comprende y te valora por lo que eres. Y ése es el mejor regalo que alguien podría hacerte».

La tragedia de la belleza

¿Qué hay de trágico en la belleza? Es una pregunta que parece absurda. Es decir: ¿qué puede haber de trágico en ser bello?
Sin embargo, ¿acaso no es cierto que el ser humano siempre ha creído que puede poseer las cosas hermosas? ¿O no es cierto que entre un animal feo y uno agraciado, escoges al segundo, lo adoptas y te lo quedas? ¿O si una pintura es preciosa, la compras?
A todos nos maravilla contemplar las cosas bonitas: todos queremos belleza en nuestras vidas. Y... ¿qué pasa si una persona es hermosa?
Pues que la gente la cosifica. La convierten en un objeto que todos desean y anhelan poseer, perdiendo su identidad por el camino. Porque sólo es otra cosa linda, una medalla más con etiqueta de precio; porque se olvidan de que es una persona y sólo la ven como una fuente de hermosura que quieren poseer.
Pero, como todo, la belleza no dura eternamente. Es efímera, finita, caprichosa; y el tiempo no la perdona. Y cuando el rostro, antes terso e inmaculado, se arruga y comienza a sufrir el …

Sólo una parada en mi camino...

A veces tengo miedo de quedarme atascado. Terminar aquí atrapado, acabar echando raíces en este lugar alejado de todo cuanto siempre he deseado y querido. Claro que luego me pongo a pensar en las muchas personas que, como yo, se han sentido asfixiadas por sus hogares temporales. Porque, en el fondo, este sitio no es otra cosa. Sólo una parada en mi camino; sólo donde reposo hasta llegar a mi verdadero destino. Y aunque todavía ignoro cómo alcanzaré lo que busco, sé que lo lograré. Porque creo en mí lo suficiente para saber que puedo conseguir lo que me proponga. Y nadie va a decirme cómo voy a terminar mis días: ni ahora, ni nunca.

Esperanza desde la burbuja

Durante demasiado tiempo, he vivido en una burbuja. El mundo fluía veloz a mi alrededor, sin que yo tomara parte de su desarrollo. Mi corazón me decía que era lo correcto, que era lo que necesitaba para estar a salvo: éste y no otro es el motivo de mi caparazón. El miedo a sufrir, el miedo a que los otros te hieran es un motor bastante potente para alejarte del resto de personas. Llegan esos días en los que no necesito a nadie y todo me sale bien; días en los que me siento todopoderoso, capaz de realizar cualquier proeza con sólo desearlo. Entonces estoy confuso, porque la burbuja es cómoda y puedo actuar de forma independiente sin sentirme mal por ello.
Aunque luego están esos otros días en los que me canso de mantener la pose de entereza. Días de ésos en los que sólo me apetece romperme en pedazos, quebrarme como un vaso de vidrio al caer al suelo y esperar que haya alguien que se moleste en recoger mis trozos. Una de esas personas que te dan un abrazo y te hacen ver las estrellas; que…

Lobo solitario

Corres por el sendero, perdido y desorientado. No sabes dónde estás, todas las direcciones te parecen iguales, e ignoras si te alejas o te acercas. Abandonaste la manada porque tus compañeros no te llenaban, porque te diste cuenta de que detrás de sus imponentes figuras sólo había cerámica hueca y de que, por mucho que te prometieran, la cosa nunca iba a ser distinta. Elegiste vivir por tu cuenta, ser un lobo solitario en vez de un miembro de la manada y ahora tienes que asumir las consecuencias de tu decisión. Aunque siempre estás a tiempo de buscar otra manada.

Manzana envenenada

¿Alguna vez os habéis enfrentado a una elección muy peliaguda?  Del tipo que puede tener consecuencias devastadoras para otras personas si os equivocáis. ¿Sí? Pues a una así me enfrento yo ahora.  Si elijo bien, puedo solucionar muchas cosas.
Si elijo mal... Sólo el tiempo lo dirá. 
Odio cuando las oportunidades se parecen tanto a las manzanas de los cuentos: todas apetitosas por fuera, pero algunas envenenadas por dentro.
¡Cuán simple sería la vida si supiéramos distinguir las que llevan veneno de las que no sin tener que morderlas!