Réquiem

Añoro algo que nunca he tenido, algo que nunca he conocido. Ésa es la certeza con la que me despierto todas las mañanas y en la que pienso antes de acostarme todas las noches. Siento la pérdida de algo que no existe, de algo que necesito y quiero, pero que no entiendo. 
Entonces pienso en ti, que te has ido. Ya nunca me relacionaré contigo, nunca sabré si la afinidad que nos unía frágil como un hilo de seda podría haberse convertido en un vínculo inquebrantable
Porque no estás, ya no puedo hablarte: no soy capaz de averiguar si sabías siquiera de mi existencia o si sólo era un rostro más al que apenas habías prestado atención unos segundos. Yo conocía tu nombre, tu trabajo y tu talento; ahora la duda que me embarga es si tú conocías algo de mí
Pero eso es algo que nunca sabré. Te has desvanecido y nunca volveré a verte: lo he asumido y, aunque me duele, lo único que puedo hacer es componer este réquiem sin música,  que espero te haga justicia y sirva de consuelo para los que te conocían más y mejor que yo. Descansa en paz.

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