Nunca lo olvidaré

Trato de encontrar mi paz en el fondo de una botella, buscando una chispa de sentido que destaque en un océano de confusión. Me bebo mi angustia y mi soledad en cada trago, siento el imparable borboteo como un río de fuego abrasando mi garganta. Busco consuelo, abandonado como estoy, llorando en una esquina; sintiéndome estúpido por haberlo intentado tantas veces sin éxito alguno.
Ni siquiera recuerdo por qué malgasto mi tiempo lamentándome por ti, sufriendo por ti, engañándome a mí mismo por ti.
Si me concedieran un deseo, desearía poder borrarte de mi mente: hacer como si nunca te hubiese conocido, como si nunca hubieses existido para mí. Todo porque sé que yo a ti realmente te importo un bledo y, piense lo que piense o haga lo que haga, eso nunca cambiará.
Seamos sinceros: no podía darte lo que necesitabas ni querías; y tú tampoco podías dármelo a mí. Hay que admitir, por doloroso que resulte, que lo nuestro nunca fue real. Y lo que nos hicimos es prueba de ello.
Eso es cuanto puedo recordar: todo lo que acude a mi mente cuando pienso en ti. Y nunca lo olvidaré.

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