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Rodarán cabezas

Ya está. Ha sucedido. El inicio del fin ha llegado y la inexorable cuenta atrás ya ha comenzado. La censura final está aquí; la privatización de toda libertad empieza ahora y no va a detenerse. Todos contenemos el aliento, acongojados y muertos de miedo; no sabemos cuál será el siguiente movimiento que hará la oscura sombra que nos gobierna, pero de algo podemos estar seguros: rodarán cabezas. No obstante, cuanto más lo pienso, más me doy cuenta de que sigo sin comprender porque vivimos de esta manera. ¿Por qué dejamos que otros decidan lo que está bien o mal? ¿Por qué una escasa minoría ostenta todo el poder y llevan vidas de lujo y ensueño mientras hay gente sin trabajo, asfixiados para llegar a fin de mes, o muriéndose de hambre en los casos más extremos?  La respuesta es muy clara: porque nosotros lo permitimos. Consentimos que haya una vieja nobleza veneciana vestida de marca haciendo sus maquinaciones y jugando a sus intrigas palaciegas entre copas de ...

Y con éste, van diecinueve...

Aquí estoy, un año más. Y con éste ya van diecinueve. Diecinueve años poblados de todo tipo de experiencias: unas buenas, otras no tanto; unas felices, otras tristes...y un laaargo etcétera. Aun a pesar de que debería estar estudiando para mi examen de mañana -el último antes de las vacaciones- no podía dejar que pasara mi cumpleaños sin haber publicado ninguna entrada nueva en mi blog. Y es que este año ha sido nuevo para mí; en muchos sentidos. Ha sido un año de cambios, de yuxtaposiciones; de nuevos planteamientos y de formas de ver la realidad que hasta ahora no había tenido en cuenta. Siento que me he liberado de una densa venda que me cubría los ojos, y me impedía ver el mundo como es en realidad. He empezado la universidad; he empezado a vislumbrar parte de mis objetivos vitales; he conocido a mucha gente nueva y maravillosa, y he afianzado mi amistad con aquellos a los que más conozco, que mejor me conocen y que, a pesar de mis errores, aún continúan allí, aguantándome y...

Para: El que no habla

Nunca te ha gustado contar más de lo que dices. Siempre has preferido cerrar el pico, hacerte a un lado y evitar la sinceridad para que los otros no entiendan lo que piensas. Tu forma de pensar es pragmática, calculadora y fría; nunca dejas nada fuera de planificación, al igual que nunca haces nada que no te reporte beneficio. Y siempre mides tus pasos antes de correr el riesgo de equivocarte. Me gustaría ayudarte, pero tengo las manos atadas hasta que te decidas a abrir tu mente. Un saludo P.

Para: El que se queja

¿Y qué si te sientes solo? ¿Y qué si lo que te rodea nunca parece ser suficiente para tus expectativas? ¿Y qué si te gustaría que toda tu vida fuese diferente? Desde esa perspectiva, pedimos y pedimos sin parar pero el mundo nunca nos da bastante. Alégrate de ser quien eres, alégrate de sus silencios, confórmate con las palabras amables que te dan y no exijas más de las que te corresponden. El ego humano nunca deja de sorprenderme. Aunque hace ya tiempo que dejé de plantearme alternativas. Un saludo P.

En blanco y negro

S iempre he sido de los que ven el mundo en blanco y negro. No percibo otros colores. Mi retina únicamente capta esa dualidad, que crece en todo mi ser como una enredadera; toda la alegría y la tristeza juntas en una. Cuando me embarga la felicidad transmito a mi alrededor un aura de bienestar. No obstante, si me siento mal, me hundo en el pozo más profundo y arrastro conmigo a cuantos me rodean. No es culpa mía; mi vida siempre ha estado marcada por dicotomías: todo es blanco o negro, bueno o malo, perfecto o imperfecto; un éxito o un fracaso. Para mí no existe el término medio. No hay tonos grises. Pero ahora, algo ha cambiado: Empiezo a ver el arcoíris.