Tirar los dados

La vida es un juego de dados. Los agitas y los tiras una y otra vez, esperando siempre que te salgan buenos números para continuar jugando. 
Porque la vida es eso, un juego de azar: tiras los dados y rezas para que salga lo que tú deseas, lo que crees que necesitas. No siempre lo consigues, sin embargo: la suerte es caprichosa, sí; puede parecer arbitraria e injusta, pero eso es porque la mayoría de veces lo que uno quiere no coincide con lo que uno precisa. 
Pese a todo, vuelves a tirar los dados. Nunca te rindes. No renuncias a poner tu destino en la balanza, soñando con que ésta, finalmente, se incline a tu favor.
La pregunta que debes hacerte es si, al final, tu paciencia y perseverancia se verán recompensadas, y si merece la pena que sigas confiando en la fortuna.

Comentarios

  1. Lo importante es quién tira los dados. El tirador puede intentar tirarlos de una determinada forma para que salga el resultado que busca, y lo más importante: puede y debe trucarlos. Si dejas que el azar decida por ti generalmente el azar hará estragos con tu vida. Debes imprimir tu voluntad en cara tirada y actuar de tal forma que el resultado dependa en mucha menor medida del azar que de las consecuencias de tus actos.

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