Con una simple frase, es capaz de someter al viento; aunque siempre tiñe sus palabras de calma. Es dueña y señora de un corazón de frío hielo al que enmascara con artificios de fuego y de agua. Quien pudiera acariciar el preciado espíritu con la punta de los dedos; rozar la esencia misma de la belleza triste y la violencia apagada: una furia ciega y un latido desenfrenado, una fiereza que vence al miedo, aunque culmine en un pesar permanente y de naturaleza afilada; un llanto luminoso que se mantiene oculto en lo profundo de su pensamiento, pero que, como la luz a las polillas, atrae a las almas desesperadas. Su poder es incuestionable: arrastra la realidad con la fuerza de un tornado; no hay raíces lo bastante profundas que escapen al influjo de su mirada. Incluso con el paso de los años, cuando la piel alcance un tacto apergaminado, el mundo seguirá girando, firme y constante, al son de su juego de ca...
« Abro los ojos por primera vez. Sobre mi cabeza revolotean hermosas mariposas de vivos en un cielo azul turquesa. Pestañeo una y otra vez tratando de entender, aceptar, intentando acostumbrarme a mi nueva forma de ser. "Es extraño", pienso gratamente sorprendido "Me siento… bien… muy bien." En cierto modo, me estoy descubriendo a mí mismo. Ignoraba que la vida pudiese ofrecerte este tipo de cambios, pero supongo que de todo se puede aprender. Poco a poco, tengo la sensación de que me estoy transformando. No a una velocidad vertiginosa, pero, lentamente, empiezo a creer que no soy el mismo de antes. Mi "nueva" personalidad parece expresarse de otras maneras, métodos que a mi anterior forma de pensar le resultarían incomprensibles. Con curiosidad, alzo más los ojos y los enfoco hacia la lejanía, maravillándome de las cosas que veo, y que siento como parte de mí: Nubes que me recuerdan a montoncitos de algodón, frondosos bosques que se extienden más allá de...
Desde hace unos días siento cómo la vida me desborda, cómo las decisiones que en su momento debería haber tomado, reflexionando cuidadosamente, llaman ahora a mi puerta, como ansiosos acreedores a la espera de un pago que no puedo asumir. Y aquí estoy yo, bloqueándola, fingiendo que no estoy en casa, recostado contra la pared cubriéndome los oídos con las manos mientras entierro la cabeza entre mis rodillas. El futuro es un especulador y un mafioso cruel: le solicité un préstamo cuyos intereses son más elevados de lo que al principio pensé. Y ahora el contrato está firmado y sellado, y echarse atrás no es una opción. Lo único que se me ocurre hacer es esconderme, hacer oídos sordos a los esbirros que ha mandado tras de mí. Y las palabras, aquellas que inexorablemente determinaron mi camino, se repiten una y otra vez en mi cabeza, un eco palpitante y continuo como el del Corazón Acusador de Edgar Allan Poe; las agujas de un reloj que trazan su ciclo y cuyo retintín me enloquece; ...
podrias publicar algo con un poco mas de contenido, es una sugerencia... un beso
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