Hoy he empezado a pintar un cuadro. Al principio, no sabía exactamente qué estaba haciendo, pero conforme entremezclaba los colores en la paleta, mis pensamientos se diluían, y mi mente cada vez estaba más despejada. Las líneas y trazos del lápiz perdían opacidad, mientras que los tonos del óleo cobraban más fuerza sobre la superficie del lienzo.
Cortocircuito
Estás hastiado de ese continuo ir y venir, de dar vueltas en círculos de un sitio a otro mientras haces malabares con los diferentes aspectos de tu vida, que se cruzan y entrecruzan como el entramado de un tapiz. Las sienes te martillean, te pesan los párpados y tu garganta está completamente seca. Te duele todo: notas un agobio generalizado, un estrés que se transmite como una corriente eléctrica por tus venas y arterias. Y crees que no vas a ser capaz de continuar: sabes que te vas a estrellar, que algo dentro de ti va a explotar. Tienes la certeza absoluta de que todo va a terminar en un cortocircuito: sufrirás un ataque de nervios y colapsarás. Esto no es vida: lo sabes, lo admites, pero te niegas a relajarte o a quitarte cosas que sabes es casi imposible compaginar. Porque lo necesitas, necesitas esa marea de sensaciones asfixiantes y extenuantes ascender desde tu pecho; esa compleja maraña de estrés y agotamiento que te hace desear la explos...
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