Hoy he empezado a pintar un cuadro. Al principio, no sabía exactamente qué estaba haciendo, pero conforme entremezclaba los colores en la paleta, mis pensamientos se diluían, y mi mente cada vez estaba más despejada. Las líneas y trazos del lápiz perdían opacidad, mientras que los tonos del óleo cobraban más fuerza sobre la superficie del lienzo.
Doble filo
Con una simple frase, es capaz de someter al viento; aunque siempre tiñe sus palabras de calma. Es dueña y señora de un corazón de frío hielo al que enmascara con artificios de fuego y de agua. Quien pudiera acariciar el preciado espíritu con la punta de los dedos; rozar la esencia misma de la belleza triste y la violencia apagada: una furia ciega y un latido desenfrenado, una fiereza que vence al miedo, aunque culmine en un pesar permanente y de naturaleza afilada; un llanto luminoso que se mantiene oculto en lo profundo de su pensamiento, pero que, como la luz a las polillas, atrae a las almas desesperadas. Su poder es incuestionable: arrastra la realidad con la fuerza de un tornado; no hay raíces lo bastante profundas que escapen al influjo de su mirada. Incluso con el paso de los años, cuando la piel alcance un tacto apergaminado, el mundo seguirá girando, firme y constante, al son de su juego de ca...
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