Hay quien dice que la confianza hay que ganársela. Esto es muy cierto, la confianza es algo que no se puede ofrecer de forma gratuita. Si se da sin reparos, muchas veces se sale perjudicado.
No entiendes que viva de recuerdos prestados, me sigues viendo como un barco a la deriva, que se precipita contra los altos acantilados, pese a tus vanos esfuerzos por salvar mi vida. Pero ni soy un galeón abandonado, ni una nave en la niebla perdida: soy un torbellino peligroso y aislado, que acarreará tu absoluta ruina. Porque soy Caribdis, devoro todo a su paso, soy un vórtice de emociones muy frías, que arrastrará a las profundidades tu barco, hasta depositarlo en su tumba submarina. Cada vuelta te arrastra más y más al abismo; si desciendes al Maelström no hay posible huida ; enfrentarte a mi fuerza es desafiar al destino, dejarte llevar, lo único que evitará tu caída. Porque engulliré tu tierna alma giro tras giro, atraparé tu corazón con una simple mirada, sentiré cómo naufragas en cada triste latido y cómo te hundes hasta perderte en la nada.
Me hundo en una profunda depresión cada vez que la miro, cada vez que la veo acercarse con su hermosa sonrisa, mirándome sólo a mí. No es por lo que siente, no es p or lo que dice, es solo por lo que hace, es solo por lo que cree... A sus ojos soy perfecto, soy una isla en un mar de soledad, estoy en un pedestal tan alto del que ni yo mismo sé bajar... No tengo defectos, no soy humano, para ella soy un dios. Pero los dioses se caen, y sus seguidores pronto se cansan de seguirles... Porque yo no quiero que me considere un dios, no deseo que esté ciega ante mis defectos, no quiero que me siga si es solo porque cree que soy perfecto... Lo único que quiero es que me quiera, que soporte mis manías, y quiero discutir con ella, que no me de la razón siempre como una simple marioneta en mis manos, deseo equivocarme, cometer errores, para poder aprender... La quiero, sí, pero no es así como quiero que me vea, sino con mi mal humor, mi frialdad, y con otros muchos de mis defectos. Sinó es así,...
Eres incapaz de controlarte. La mente fría y puramente racional que demuestras para tantas otras cosas, se funde cuando hay alguien padeciendo a tu alrededor. Tienes una sensibilidad excepcional, una empatía extrema que hace que te duela el sufrimiento de otros como si fuera el tuyo propio. Eso es una ventaja en ocasiones; la mayoría de veces, es una gran desventaja. Otros se pueden aprovechar de ti: te manipulan, te llevan por donde quieren y hacen que te cuestiones tu brújula moral. ¿Cómo estás seguro de que haces lo correcto? ¿Por qué permites que los otros se aprovechen de ti? No lo consientas más. Despierta. No te dejas engañar, no vuelvas a caer en las trampas que te ponen a los pies. Eres más listo que todo eso. No te arrastres. No pongas en duda tu bondad ni tus acciones. Sabes que has tomado la mejor decisión cuando no has tenido demasiada elección. No has herido a nadie. Nadie tiene derecho a hacerte sentir mal y a destruir tu interior para sacarte lo que qu...
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